martes, 26 de abril de 2016

Castillo de Santa Bárbara



El castillo de Santa Bárbara, declarado Monumento Histórico Artístico Nacional y Bien de Interés Cultural en 1961, es uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad de Alicante y el más visitado.

Fuente: http://www.alicanteout.com/que-ver-en-alicante/el-castillo-de-santa-barbara-en-alicante/




Ubicado en el monte Benacantil, a 166 metros de altitud, alberga restos arqueológicos de la Edad del Bronce, ibéricos y de la época romana, aunque el origen de la fortaleza es árabe y data de finales del siglo IX. Una curiosidad sobre el castillo, es la adquisición de su nombre que, se debe a que el día de la festividad de Santa Bárbara, 4 de Diciembre de 1248, la fortaleza fue tomada a los árabes por el infante Alfonso de Castilla, futuro rey Alfonso X el Sabio. Tras 38 años bajo la posesión del Reino de Castilla, el recinto pasó a formar parte de los dominios de la Corona de Aragón de Jaime II. Sin embargo, no fue hasta el reinado de Felipe II cuando se llevó a cabo la gran reforma del castillo a cargo de Juan Bautista Antonelli y Jorge Palearo "El Fratín" y, se construyeron las dependencias que actualmente se pueden visitar.


Asimismo, otro episodio de gran relevancia en la historia del castillo fue durante la Guerra de Sucesión, a principios del siglo XVIII, cuando estaba bajo el poder de los ingleses, y las tropas francesas partidarias de los Borbones, guiadas por el mariscal Claude D’Asfeld, hicieron estallar una mina con 1.500 quintales de pólvora provocando grandes destrozos en la fortaleza y la rendición de los ingleses 46 días después de la explosión.

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En 1893, el Gobierno ordenó que fuera desartillado debido a su nulo interés militar, mientras que 1918, sirvió como alojamiento de enfermos del cólera y de mendigos. A partir de 1929, pasó a ser propiedad de la Ciudad y, hasta 1963, año en el que fue abierto al gran público, estuvo en un estado de abandono absoluto. En ese año fue cuando se inauguraron los dos ascensores que se adentran en la montaña de 142,70 metros y a los que se accede por un túnel de 204,83 metros de longitud desde la avenida de Jovellanos, frente a la playa del Postiguet.

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Por lo tanto, debido a su larga trayectoria, es normal que se hayan confabulado varias leyendas acerca de su historia. La más conocida, la de la Cara del Moro, que cuenta el amor imposible entre Alí y la princesa Cántara cuyo trágico final (la princesa se arrojó desde el Castillo por el Benacantil al no poder tener a su amado) dibujó la que hoy se conoce como Cara del Moro, el perfil del Monte Benacantil que sustenta el Castillo y que recuerda a un árabe, cuando se mira desde la playa del Postiguet.

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Otra de las leyendas hace referencia a la toma del castillo por los aragoneses, cuando, el que fuera gobernador castellano del Castillo, Nicolás Peris, se resistió tanto a la pérdida de la fortaleza a manos de Jaime II, en 1296, que murió con las llaves en una mano y su espada en la otra, por lo que fue imposible arrebatárselas, y se le tuvo que cortar la mano. Actualmente, existe un monumento en honor a esta leyenda entre matorrales del Castillo.

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Por otra parte, cabe destacar que el castillo se divide en tres partes bien diferenciadas: la primera de ellas, en lo más alto de la fortaleza, se la conoce por “La torreta” ,ya que en ella se encontraba la vieja Torre del Homenaje, y tiene los restos más antiguos que datan de los siglo XI al XII, durante la dominación musulmana. Los recintos que incluye esta parte del castillo son: el Baluarte de los Ingleses, el Parque de los Ingenieros, la Sala Noble y la explanada más elevada conocida por “Macho del Castillo” donde se ubicaba la antigua alcazaba y, desde donde se contemplan las mejores vistas de la ciudad y su bahía al Mar Mediterráneo.


El recinto intermedio pertenece a las dependencias construidas durante el reinado de Felipe II, concluidas en 1580: Salón Felipe II, antiguo Cuerpo de la Tropa frente al amplio Patio de Armas, las ruinas de la ermita de Santa Bárbara, el Cuerpo de Guardia y el Baluarte de la Reina. Mientras que, el recinto inferior, que data del siglo XVIII, alberga el Revellín del Bon Repós, hoy en día utilizado como aparcamiento, y el monumento al ilustre militar alicantino Félix Berenguer de Marquina que fuera capitán general de Filipinas y virrey de Nuevo México.

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Asimismo, es preciso resaltar la presencia del calabozo del Castillo, un recinto sombrío y frío, en el que durante la Guerra Civil Española se tuvo encerrados a 50 reclusos quienes, gracias a un clavo, dejaron sus nombres escritos en las paredes. Actualmente, esta dependencia, así como los objetos de tortura que se exponen en ella, es visitable con las visitas guiadas y teatralizadas que se llevan a cabo en el Castillo durante la temporada estival solamente.
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Actualmente, en varias dependencias del Castillo se ubica, desde el año 2011, el Museo de Alicante o MUSA, que recoge momentos o temáticas importantes de la historia de la ciudad. En el Cuerpo de Ingenieros, por ejemplo, se localiza el CERV, Centro de Recepción de Visitantes, que muestra de forma audiovisual la historia de Alicante en diferentes épocas; mientras que, el Antiguo Hospital acoge la exposición “Alicante traspasada de Mediterráneo”; la Sala Larga muestra la exposición “Historias y personas” y, la Cueva de los Ingleses, narra la historia de la explosión de la mina con paneles audiovisuales. Asimismo, se realizan exhibiciones temporales en una dependencia del Castillo a cargo de una empresa privada. Hoy en día, se está expuesta” La Fortaleza del Anillo”.
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Por último, falta mencionar que, durante nuestra visita al Castillo, nos decepcionó el hecho de que no hubiera ningún centro de atención al visitante con algún trabajador público o guía que nos pudiera comentar u orientar sobre nuestra visita al Castillo, ya que solamente parece que es durante la época estival cuando hay mayor voluntad de acoger al turista. Por ello, tuvimos que recurrir a preguntarle al conserje datos sobre el Castillo. El hombre, muy amable, nos estuvo comentando detalles que, hasta entonces desconocíamos sobre nuestra ciudad como, por ejemplo, que las letras que aparecen en el escudo de Alicante hacen referencia a los nombres que ha tenido la ciudad a la largo de su historia: Akra y Leuka, de origen fenicio; Lucentum, de origen romano y, por último, Alicante. Faltaría Medina Laqant que es como se llamó durante la dominación musulmana.

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En consecuencia, vimos bastantes agujeros que se podrían mejorar con una mejor gestión del patrimonio.







Fotos: Elaboración propia
Bibiografía:


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